Día Internacional del Pánico: comprender, acompañar y actuar
Cada 18 de junio se conmemora el Día Internacional del Pánico, una fecha que busca generar conciencia sobre los trastornos de pánico y la importancia de la salud mental. Aunque muchas personas han escuchado hablar de los ataques de pánico, aún existen mitos y desinformación que dificultan la comprensión de esta condición.
¿Qué es un ataque de pánico?
Un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo o malestar intenso que puede aparecer incluso cuando no existe un peligro real o inmediato. Durante estos episodios, la persona puede experimentar síntomas físicos y emocionales muy fuertes que suelen alcanzar su máxima intensidad en pocos minutos.
Aunque estos síntomas pueden resultar alarmantes, es importante recordar que un ataque de pánico tiene un inicio y un final, y que existen estrategias y tratamientos que ayudan a manejarlo.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
- Palpitaciones o aumento de la frecuencia cardíaca.
- Sensación de falta de aire o dificultad para respirar.
- Sudoración excesiva.
- Temblor o escalofríos.
- Mareo o sensación de desmayo.
- Opresión en el pecho.
- Sensación de pérdida de control.
- Miedo intenso.
Mitos que debemos dejar atrás
Uno de los mayores desafíos en torno a los ataques de pánico es el estigma. Algunas creencias erróneas pueden dificultar que las personas busquen ayuda o reciban el apoyo que necesitan.


Mito: “Es solo nerviosismo.”
Realidad: Los ataques de pánico son experiencias intensas que generan síntomas físicos y emocionales reales.


Mito: “La persona está exagerando.”
Realidad: El sufrimiento que experimenta quien atraviesa un ataque de pánico es genuino y merece comprensión.


Mito: “Pedir ayuda es una señal de debilidad.”
Realidad: Buscar apoyo profesional es una decisión responsable y valiente.
¿Cómo ayudar a una persona durante un ataque de pánico?
Si alguien cercano está experimentando un ataque de pánico, tu acompañamiento puede marcar una diferencia significativa.
- Mantén la calma.
- Habla con un tono de voz tranquilo y amable.
- Recuérdale que está en un lugar seguro.
- Invítala a respirar lenta y profundamente.
- Evita minimizar sus emociones o decir frases como “cálmate” o “no es para tanto”.
- Permanece a su lado hasta que se sienta mejor.
- La empatía y la comprensión son herramientas fundamentales para brindar apoyo emocional.
La importancia de cuidar la salud mental
Así como cuidamos nuestra salud física, también es necesario prestar atención a nuestro bienestar emocional. Hablar de nuestras emociones, buscar apoyo cuando lo necesitamos y promover espacios seguros para la conversación son acciones que contribuyen a una mejor calidad de vida.
En el Hospital San Rafael creemos que la salud mental es una prioridad. Por ello, trabajamos cada día para promover el bienestar emocional, la prevención y la atención integral de nuestros pacientes y la comunidad.
En este Día Internacional del Pánico, recordemos que comprender, escuchar y acompañar puede hacer una gran diferencia. La salud mental nos involucra a todos.

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