Estigma en salud mental: cambiemos los prejuicios por empatía

Estigma en salud mental: cambiemos los prejuicios por empatía

Estigma en salud mental: cambiemos los prejuicios por empatía

CAMPANA DIA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL

Hablar de salud mental es hablar de nuestras emociones, pensamientos, comportamientos y de la manera en que afrontamos las diferentes situaciones de la vida. Sin embargo, todavía existen muchos prejuicios alrededor de este tema que pueden hacer que una persona prefiera guardar silencio antes que expresar lo que siente o buscar ayuda.

A estos prejuicios, actitudes y comportamientos negativos hacia las personas que atraviesan una situación relacionada con su salud mental se les conoce como estigma.

¿Qué es el estigma en salud mental?

El estigma puede manifestarse de diferentes maneras: a través de comentarios, etiquetas, burlas, discriminación o ideas equivocadas sobre quienes tienen una dificultad emocional o un diagnóstico de salud mental.

 

Frases como “eso es falta de voluntad”, “debería poder manejarlo”, “solo quiere llamar la atención” o utilizar términos relacionados con la salud mental como insultos pueden parecer inofensivas para quien las dice, pero pueden generar vergüenza, aislamiento y miedo a hablar sobre lo que se está viviendo.

 

Por eso, es importante recordar que una persona no es un diagnóstico, una crisis ni un momento difícil de su vida. Cada persona tiene una historia, unas circunstancias y una manera particular de afrontar lo que le sucede.

El miedo a ser juzgado también puede impedir pedir ayuda

Uno de los efectos más importantes del estigma es que puede convertirse en una barrera para buscar apoyo.

 

Cuando una persona piensa que será juzgada, señalada o incomprendida, puede decidir no contar lo que está sintiendo, incluso cuando necesita acompañamiento. Esto puede hacer que atraviese sus dificultades en silencio.

 

Pedir ayuda no significa ser débil. Reconocer que algo no está bien, hablar con alguien de confianza o consultar a un profesional de la salud mental son formas de cuidado.

No tenemos que esperar a que una situación se vuelva insostenible para pedir apoyo.

¿Cómo podemos contribuir a reducir el estigma?

Todos podemos aportar a construir una mirada más humana hacia la salud mental. Algunas acciones sencillas pueden marcar la diferencia:

 

  • Escuchar sin juzgar. No siempre necesitamos tener una respuesta; a veces, escuchar es el primer paso para acompañar.

  • Evitar las etiquetas. Una persona es mucho más que una dificultad o un diagnóstico.

  • Cuidar nuestras palabras. La manera en que hablamos sobre salud mental puede ayudar o lastimar.

  • Informarnos. Conocer más sobre salud mental nos permite cuestionar mitos y prejuicios.

  • Validar las emociones. No debemos minimizar lo que otra persona está sintiendo.

  • Promover la búsqueda de ayuda. Acudir a un profesional es una decisión de cuidado y bienestar.

Hablar de salud mental también es una forma de cuidarnos.

Si estás atravesando una situación que está afectando tu bienestar emocional, recuerda que pedir ayuda está bien. Buscar acompañamiento profesional puede ser un paso importante para cuidar de ti

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